La Coriza Infecciosa
La Coriza Infecciosa es una enfermedad bacteriana muy contagiosa producida por Avibacterium paragallinarum. Afecta el tracto respiratorio superior de pollos y gallinas (Gallus gallus) y también se ha aislado de codornices y psitácidos. Son susceptibles de padecerla aves de todas las edades. Aunque la enfermedad es muy conocida en gallinas, muchas veces su presencia pasa desapercibida en pollos de engorde infectados subclínicamente, porque los métodos bacteriológicos usuales no siempre detectan a esta bacteria. Por otro lado, es importante diferenciarla de otra enfermedad conocida como “coriza de los pavos”, que es totalmente distinta y está causada por una bacteria diferente: Bordetela avium.
Pérdidas productivas
Presenta amplia distribución mundial y se encuentra principalmente en países con producción intensiva, pues el hacinamiento y el estrés de estos sistemas de crianza incrementan la susceptibilidad de las aves y el contagio. Produce importantes pérdidas económicas debido a una considerable reducción de la producción de huevos (hasta un 40%) en gallinas ponedoras o reproductoras después de que alcanzan su pico de postura; al retraso del crecimiento y pérdida de peso en pollos de engorde (ocasionado por la diarrea y la reducción del consumo de agua y alimento); y al incremento del número de pollos descartados en el matadero por muerte por asfixia antes de ser colgados en el gancho y, a veces, por lesiones de dermatitis y celulitis.
Patogenicidad y virulencia de Avibacterium paragallinarum
Los antígenos hemoaglutinantes (hemoaglutininas) de Avibacterium paragallinarum son las estructuras principalmente relacionadas con su antigenicidad, patogenicidad e inmunogenicidad. Estos antígenos hemoaglutinantes bacterianos constituyen las adhesinas que permiten la adhesión de la bacteria a estructuras en la superficie celular de la mucosa y son consideradas necesarias para la infección de las células epiteliales de la mucosa del tracto respiratorio. Por lo tanto, la protección activa del ave infectada depende principalmente de la presencia de anticuerpos humorales inhibidores de las hemoaglutininas, debido a su acción neutralizante de la adherencia. Se han descripto otros factores de virulencia, entre ellos se destaca la cápsula de cepas causantes de septicemia que podría actuar inhibiendo la fagocitosis y permitiendo la distribución tisular de la bacteria.
Duración de la enfermedad
Cuando la infección no está asociada con otros agentes infecciosos, presenta un período de incubación corto (variable entre 1 a 3 días) que se caracteriza por una alta morbilidad y baja mortalidad. En estos casos los síntomas persisten durante 3 a 7 días, aunque también puede cursar de forma asintomática o por el contrario producir septicemia y muerte si las cepas involucradas son muy patógenas. Sin embargo, cuando se asocian otros agentes bacterianos o víricos el curso de la enfermedad se prolonga durante varias semanas (Gráfico 1).
Síntomas y lesiones
Los signos clínicos incluyen descarga nasal, inflamación facial con notable hinchazón de la cara, lagrimeo, anorexia, diarrea y también se puede escuchar un ronquido o estertor traqueal cuando las aves tienen afectado el tracto respiratorio inferior. La inflamación de los barbillones es muy poco frecuente aunque puede manifestarse en gallos.
Las aves enfermas, según sus signos clínicos y lesiones de la cabeza, pueden ser clasificadas en cuatro grados: Grado 1 (leve conjuntivitis); Grado 2 (hinchazón de zona periorbital y senos paranasales con o sin conjuntivitis o lagrimeo); Grado 3 (edema e hinchazón de zona periorbital y senos paranasales, sinusitis, secreción nasal y ocular, cierre parcial del ojo); Grado 4 (conjuntivitis con el ojo totalmente cerrado, abundante secreción nasal y ocular, párpados adheridos e hinchazón muy severa de zona periorbital y senos paranasales). Sólo se consideran enfermas aquellas aves con grados 2, 3 y 4 (Fotos 1, 2 y 3).
Foto 1: Grados de Coriza Infecciosa en aves inoculadas experimentalmente y observadas al 2° día post-infección.
A. Grado 0 (ave inferior) sin lesiones y Grado 1 (ave superior) con leve conjuntivitis.
B. Grado 2. Conjuntivitis con el ojo parcialmente cerrado e hinchazón de zona periorbital y senos paranasales.
C. Grado 3. Conjuntivitis con el ojo parcialmente cerrado, párpados no adheridos e hinchazón notable de la zona periorbital y senos paranasales.
D. Grado 4. Conjuntivitis con el ojo totalmente cerrado, párpados adheridos e hinchazón muy severa de la zona periorbital y senos paranasales.
Foto obtenida de: SORIANO VARAS, E.; TERZOLO, H.R. Epizootiología, prevención y control de coriza infecciosa. Epizootiology, prevention and control of infectious coryza. Veterinaria México 35 (3): 272, 2004.
Foto 2: Coriza Infecciosa en casos naturales de infección en gallinas. (A) A. Grado 2. Obsérvese la leve inflamación del seno infraorbitario y el abundante moco espeso al abrir el pico. (B) B. Grado 4. Obsérvese la grave hinchazón de la cara, los ojos cerrados con párpados adheridos, secreción nasal y ocular y moco en la cavidad bucal.
Foto 3: Coriza Infecciosa grado 4 en pollo de engorde o parrillero (broiler) de 35 días de vida inoculado experimentalmente y observado al 2° día post-infección. Obsérvese la severa hinchazón de la cara, secreción ocular, ojos cerrados con párpados adheridos e intensa inflamación de los párpados.
Enfermedades asociadas
Cuando la Coriza Infecciosa se encuentra asociada a otros agentes infecciosos víricos o bacterianos como el virus de la bronquitis infecciosa, Mycoplasma gallisepticum, Avibacterium gallinarum (antes denominada Pasteurella gallinarum), Escherichia coli, Salmonella spp. o Pasteurella multocida, la enfermedad se agrava y prolonga su curso denominándose “Coriza Infecciosa Complicada” (Gráfico 1).
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Gráfico 1. Gráfico comparativo de la producción y viabilidad esperadas para la línea Lohmann Brown Classic y las observadas en un severo brote de Coriza Infecciosa Complicada con asociación de Mycoplasma gallisepticum y parásitos intestinales, además de mal manejo de la granja y pobres condiciones de bioseguridad. Nótese que la viabilidad de las aves prácticamente no se ve afectada mientras que la postura lo hace de forma significativa. Obsérvese la pronunciada caída de la postura a partir de la semana 32 y la dificultad para mantener la producción de huevos luego de sucesivos tratamientos antibióticos (semanas 33, 34 y 35). A partir de la semana 46 se suspendió el suministro de alimento durante 5 días para producir un replume con ausencia total de producción, la misma se reinició a partir de la semana 51.
En pollos de engorde, puede causar un cuadro clínico descripto como “síndrome de la cabeza hinchada” en el cual Avibacterium paragallinarum se asocia a otros agentes infecciosos, como por ejemplo Escherichia coli, Bordetella avium, Mycoplasma gallisepticum y/o los virus de la Rinotraqueítis del Pavo (TRT) o de la bronquitis infecciosa, entre otros.
Las aves que sufren un cuadro complicado no se curan fácilmente y suelen permanecer con diversas secuelas, siendo común un aumento de la mortalidad y el descarte de un número importante de aves.
Vías de infección y persistencia del patógeno en las granjas
La bacteria no persiste mucho tiempo en el ambiente y por ello el principal reservorio de la infección lo constituyen aves que se han enfermado y, una vez curadas, no presentan ningún signo de la enfermedad pero continúan hospedando de forma crónica a Avibacterium paragallinarum. Estas aves portadoras permanecen aparentemente sanas por mucho tiempo pero infectan a nuevas aves jóvenes susceptibles que se introducen en las granjas. Por ello no se recomienda la crianza de aves en granjas con edades múltiples.
Además, este agente puede introducirse en granjas libres de Avibacterium paragallinarum por vía aérea. Por estas razones, son muy importantes las medidas de bioseguridad y la distancia entre las granjas para prevenir el ingreso del patógeno, ya que una vez presente en las instalaciones su erradicación es muy dificultosa, especialmente en granjas con edades múltiples.
Diagnóstico
El diagnóstico clínico de coriza resulta relativamente fácil para el veterinario cuando la presentación es clásica y no se complica con agentes causales de otras enfermedades. Sin embargo, aún en estos casos es muy importante el envío de muestras al laboratorio para confirmar el diagnóstico y definir con certeza el grupo serológico actuante, e incluso conservar cepas que eventualmente puedan utilizarse en vacunas adaptadas a la región geográfica afectada. A continuación se detalla la forma adecuada y práctica para tomar las muestras en las granjas y remitirlas al laboratorio, utilizando la propiedad de la bacteria para resistir la congelación sin necesidad de disponer de ningún medio de transporte. Además se incluyen técnicas específicas de laboratorio que permiten obtener abundante desarrollo, en comparación con otras técnicas de bacteriología clásica.
Muestras para diagnóstico
Cuando se observan signos clínicos de Coriza Infecciosa en la granja, se recomienda enviar a un laboratorio de diagnóstico entre tres y cinco cabezas seleccionadas recientemente de aves con signos agudos de la enfermedad sin tratamiento antibiótico. Es importante que las cabezas se envíen congeladas de modo tal que permanezcan en ese estado durante todo su transporte y hasta llegar al laboratorio.
El aislamiento bacteriano se realiza a partir de muestras de moco sinusal. Para ello se debe cauterizar la piel de la región infraorbital mediante una espátula metálica que se calienta al rojo vivo con un mechero Bunsen y luego se practica una incisión de la piel sobre el seno infraorbitario. Posteriormente se separa la piel en la zona de la incisión y se introduce un hisopo estéril (Foto 4), previamente humedecido con un caldo nutritivo o con una solución tamponada de fosfatos a pH neutro o ligeramente alcalino (pH 7,2 - 7,4). Otra técnica de muestreo consiste en cortar el pico superior detrás de los orificios nasales y mediante un hisopo humedecido, tal como se indicó arriba, se recolecta el moco directamente del interior de los cornetes nasales. Además, en casos de septicemia es posible aislar esta bacteria a partir de cultivos de órganos internos, tales como pulmones, sacos aéreos, hígados y bazos; en casos agudos se ha aislado incluso del interior de los globos oculares. Tanto las cabezas como los órganos pueden transportarse congelados mediante la utilización de nieve carbónica o hielo seco.
Foto 4: Toma de muestra con hisopo del interior del seno infraorbitario de un pollo de engorde o parrillero (broiler). Previamente al corte se ha cauterizado la piel para evitar la contaminación de la muestra.
Aislamiento de Avibacterium paragallinarum
El hisopo se puede sembrar sobre placas con agares nutritivos con el agregado de sangre sin hemolizar y con el cultivo en conjunto con una cepa nodriza de Staphylococcus aureus o bien, sobre agar chocolate o agar con sangre equina hemolizada, que no requieren el agregado de una cepa nodriza. La incubación se realiza a 37°C durante 48 horas bajo una atmósfera microaerofílica, que puede obtenerse mediante el clásico método de incubación de las placas con vela en un recipiente herméticamente cerrado, o usando los distintos sobres o gases comerciales disponibles para atmósferas microaerofílicas para bacterias del género Campylobacter. Como puede observarse utilizando agar sangre sin hemolizar (Foto 5) Avibacterium paragallinarum crece muy débilmente alrededor de las colonias nodrizas (fenómeno denominado satelitismo) y sólo dentro del área de la hemólisis producida por la cepa nodriza. En cambio, utilizando agar con el agregado de sangre lacada o lisada, Avibacterium paragallinarum desarrolla colonias grandes y en forma abundante, cubriendo toda la placa de agar y sin depender de la cepa nodriza (Foto 6).
Foto 5: Desarrollo de Avibacterium paragallinarum sobre agar Columbia con agregado de 7% (v/v) de sangre bovina sin hemolizar luego de 2 días de incubación a 37°C. Avibacterium paragallinarum sólo desarrolla alrededor de las colonias de Staphylococcus aureus (satelitismo) y dentro de la zona de hemólisis (flechas).
Foto 6: Abundante desarrollo de colonias de Avibacterium paragallinarum en cultivo puro después de 2 días de incubación a 37°C en agar Columbia con un agregado de 7% (v/v) de sangre equina hemolizada en baño maría a 56°C durante 35 minutos. Avibacterium paragallinarum desarrolla en toda la extensión de la placa como colonias mucoides y brillantes.
Serogrupos y pruebas serológicas
Según el esquema de Page, Avibacterium paragallinarum se clasifica en tres serogrupos denominados A, B y C. Actualmente mediante el esquema de Kume modificado por Blackall se reconocen nueve serovariedades distribuidas en los tres serogrupos: A-1, A-2, A-3, A-4, B-1, C-1, C-2, C-3 y C-4.
Se han descripto varias pruebas serológicas para la detección de anticuerpos contra Avibacterium paragallinarum en las aves: prueba de inhibición de la hemoaglutinación (HI), precipitación en gel, aglutinación en placa, aglutinación en látex y ELISA. La prueba de HI con antisueros de conejo es utilizada rutinariamente para determinar el serotipo circulante de las cepas aisladas en cada región. De este modo se puede establecer qué serogrupo está presente en un brote y, en consecuencia, definir qué vacuna se debe aplicar.
Vacunación
En la actualidad se emplean bacterinas o vacunas inactivadas bivalentes (serovariedades A-1 y C-1) o trivalentes (A-1, B-1 y C-2) según la incidencia de los serogrupos en las distintas regiones geográficas. Sin embargo, se han descripto casos en los cuales las vacunas utilizadas no protegieron adecuadamente, como ocurrió con las cepas de la serovariedad B descriptas como “variables” y que poseen muy alta patogenicidad. Debido a ello, estas cepas tuvieron que adicionarse a la formulación estándar de algunas vacunas comercializadas en las regiones en donde se encuentran presentes. Esto ocurre porque cuando se utilizan vacunas basadas en antígenos muertos no existe protección cruzada entre los tres serogrupos y en algunos casos tampoco entre las 9 serovariedades, de modo que es necesario incluir aquellas serovariedades que estén presentes en la zona geográfica a la cual se destinan las vacunas. Por lo tanto, en ciertos casos, la aplicación de autovacunas o bacterinas autógenas que incluyen la cepa aislada de la granja es la única medida preventiva eficaz.
Las vacunas se inyectan a las aves durante la recría, usualmente antes de la postura y se recomienda vacunar por vía subcutánea en la región dorsal del cuello, en el área distal de la cabeza, aunque también pueden inocularse por vía intramuscular en la pechuga. La inmunización de las aves debe realizarse antes de las 20 semanas de vida, administrando dos dosis separadas por un intervalo de 3-4 semanas, recomendándose que la última dosis sea administrada unas 3 semanas antes del comienzo de la puesta de huevos. En zonas expuestas a la enfermedad, es recomendable aplicar una dosis inicial extra a las 5 semanas de vida. Sólo en casos de riesgo de brotes de la enfermedad se recomiendan las vacunaciones de refuerzo en gallinas ponedoras y reproductoras en postura. Por otro lado, para las gallinas replumadas es conveniente revacunar 10 días después de que haya finalizado el replume.
La protección completa de las gallinas se alcanza a partir de los 15-20 días después de la segunda dosis y dura entre 11 y 14 meses, de acuerdo con el tipo y calidad de adyuvante de la vacuna. En el mercado se dispone de vacunas con adyuvantes de gel de hidróxido de aluminio y otras con emulsiones oleosas, entre otras.
Los pollos de engorde sólo se vacunan excepcionalmente cuando se crían en zonas muy expuestas al contagio, administrando una sola dosis al primer día de vida o a los 15 o 20 días de vida.
Tratamiento
Se han empleado distintos quimioterapéuticos y antibióticos administrados en el agua de bebida, muchas veces combinados con tratamientos inyectables en las aves más afectadas. Dado que la difusión de la enfermedad suele ser lenta entre las hileras de jaulas, se debe inyectar y reinyectar a los animales que presentan síntomas y al mismo tiempo medicar en el agua o en el alimento. Algunos ejemplos serían el uso de enrofloxacina a razón de 10mg/kg de peso corporal o amoxicilina a razón de 20mg/kg durante por lo menos una semana. También se han utilizado las combinaciones de sulfacloropiridazina-trimetoprima y sulfadimetoxina-trimetoprima en el agua de bebida, pero su administración debe ser muy cuidadosa porque pueden causar lesiones renales en las aves.
Frecuentemente los casos de Coriza Infecciosa se complican con Mycoplasma spp.; en esos casos un ejemplo de tratamiento clásico y que aporta muy buenos resultados es el uso de estreptomicina a razón de 100 mg/kg de peso corporal, conjuntamente con tilosina (30 mg/kg), inyectando la combinación de ambos antibióticos por vía subcutánea. Otros tratamientos parenterales por vía subcutánea para casos no asociados a Mycoplasma spp. son enrofloxacina (20-25 mg/kg) o kanamicina (30 mg/kg) asociada con gentamicina (5-8 mg/kg).
Aunque estos tratamientos han dado resultados satisfactorios, se ha observado un incremento en la resistencia bacteriana. Por este motivo, y considerando que la susceptibilidad antimicrobiana es variable, lo más recomendable es realizar pruebas de sensibilidad a la cepa aislada para seleccionar el antimicrobiano más adecuado y definir estrategias de rotación de los medicamentos a utilizar. El uso indiscriminado y periódico de antimicrobianos sin la realización de pruebas para determinar la sensibilidad de las cepas presentes en la granja, promueve la resistencia de la bacteria a los antimicrobianos reduciendo el efecto del tratamiento, lo que además resulta en un gasto innecesario.
Fumigación
Adicionalmente es importante fumigar (con gota gruesa) con amonios cuaternarios para evitar el contagio por vía aerógena sobre los animales, realizando una pasada rápida 2 veces por día. Es importante resaltar que la fumigación sólo funciona como medida complementaria en aves vacunadas, pero su acción es de poca ayuda cuando las aves no se han inmunizado.
Debe considerarse que, después del tratamiento, la infección puede controlarse pero nunca se logra eliminar totalmente de la granja, siendo muy importantes los programas de bioseguridad y desinfección. Las aves que han enfermado, una vez recuperadas actúan como portadoras sanas, por lo que lo más recomendable es tratarlas en primera instancia, realizar pruebas de sensibilidad para futuros tratamientos en la granja y además realizar la inmunización de todas las nuevas aves que ingresen al establecimiento afectado.
Bibliografía
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Agradecimientos
Los autores agradecen al Dr. Fernando Navarro (Veterinaria Lazomar, Mar del Plata, Argentina) y al Dr. Bernardo Kojic Rousseil (Granja Don Cosme, Buenos Aires, Argentina), por sus aportes y comentarios técnicos.
Imágenes cedidas por los autores
Artículo publicado en: Albéitar N°179 página 26 y Albéitar N°180 páginas 16-17(2014).
Autor/es
María Luciana Cigoy
Licenciada en Ciencias Biológicas en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Trabajó en el Laboratorio de Bacteriología, Grupo Sanidad Animal, Área de Producción Animal, INTA Balcarce (2007 a 2014), donde realizó su Tesis de Grado sobre Tecnología IgY aplicada a Salmonella Enteritidis y su Doctorado mediante una beca de la CIC. Trabajó en investigaciones sobre otras enfermedades aviares bacterianas. Participó en distintos proyectos de investigación nacional e internacional. Está finalizando su Doctorado en la Universidad Nacional de Buenos Aires sobre Coriza Infecciosa en pollos de engorde
Siguiendo
Yosef Huberman
Biólogo. Egresó de la Facultad de biología de la Universidad de Tel Aviv. Doctorado en Ciencias Animal en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Desde 2002 trabaja en el Laboratorio de Bacteriología (Grupo de Sanidad Animal, Producción Animal, EAA Balcarce, INTA) sobre enfermedades bacterianas de las aves: Salmonella sp., Pasteurella multocida y Avibacterium paragallinarum entre otras. Investiga con universidades nacionales y con laboratorios nacionales e internacionales. Desde 2014 es presidente del CICUAE INTA CeRBAS.
Siguiendo
Horacio Raúl Terzolo
Médico Veterinario de la Facultad de Agronomía y Veterinaria (UBA), PhD. en Bacteriología Veterinaria en la Universidad de Edimburgo, Escocia. Fue asesor técnico de empresas elaboradoras de productos para Sanidad Avícola y trabajó en el Laboratorio de Bacteriología, Grupo de Sanidad Animal, Área de Producción Animal, EAA Balcarce, INTA (1974-2014). Coordinador Nacional del Proyecto de Investigación del INTA sobre “Enfermedades de la Producción Aviar” (2006-2009) y renovado (2010-2012). En su exitosa carrera profesional realizó investigaciones conjuntas con universidades de varios países.
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(899)
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Jorge Abel Alonso
Jorge Abel Alonso
Técnico Agropecuario
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05/06/2016 | Estimado Alfonso CAICONTE, agradezco su interés por seguir mi camino, y al mismo tiempo le reconozco su trabajo sobre Coriza Infecciosa, también le agrego que, para desinfectar a las aves es importante en el agua de beber colocar Permanganato de Potasio, es de color morado, coloque dos comprimidos por litro de agua hervida, dejar enfriar y colocar en el agua de beber dos cucharadas soperas por dos litros de agua. Un abrazo y continúe en su labor, el avicultor tiene un camino muy largo por recorrer para lograr un mejor producto para la comunidad. Un abrazo jorge abel alonso Perito Avicultor - Técnico Agropecuario en la República Argentina
Ing. Carlos Enrique Ortiz Uribe
Ing. Carlos Enrique Ortiz Uribe
Ingeniero Agronomo Fitotecnista
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05/06/2016 | Oigan no esperame el permanganato de potasio ya esta prohibido por su alta toxicidad mejor usar dióxido de cloro 8mls por litio de agua este dióxido se utiliza para potabilizar agua de consumo humano. El dióxido de cloro es el segundo mejor desinfectante después del ozono
Jorge Abel Alonso
Jorge Abel Alonso
Técnico Agropecuario
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06/06/2016 | Saludo con afecto al Investigador del INTA en ciencias animales Dr. Josef Huberman, y agradezco su seguimiento, un abrazo jorge abel alonso Técnico Agropecuario - Perito Avicola.
Fernando R. Navarro
Fernando R. Navarro
Dr. en Ciencias Veterinarias
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07/06/2016 | Coriza infecciosa
07-06-16. / Les cuento mi experiencia con esta enfermedad, en una oportunidad el Laboratorio Pfizer organizo una mesa redonda con profesionales dedicados a la avicultura, traían un técnico de renombre para discutir sobre enfermedades avícolas, lamentablemente no recuerdo su nombre, ( hace más de 30 años), cuando tuve oportunidad le pregunté sobre Coriza, él con mucha tranquilidad, me dijo que era una enfermedad de sucios, me sentí como un pollo mojado, y me hice chiquito en la silla.
Estoy convencido que fue una exageración del profesor, pero me puso en la senda de exigir la mayor higiene posible. De cualquier manera, en las granjas de múltiples edades, el problema persiste y en los momentos de mayor estrés, hace su manifestación.
En cuadros agudos, hay distintas alternativas de antibióticos, y en todos los casos, hago fumigar con algún desinfectante, el que mejor resultado me dió siempre fue el formol de 40 vl. al 5 %, hacer una pasada a paso de hombre sobre la cabeza de las aves, 2 veces por día hasta que desaparezcan los síntomas ( actualmente esta prohibido el uso del formol ), también se puede hacer con amonio cuaternario o una solución yodada,.
En esta zona Mar del Plata , Argentina, muy lluvioso, húmedo y frío, granjas de múltiples edades, la Coriza es una amenaza constante, el Dr Horacio Terzolo conjuntamente con el Dr Yossi Huberman, de aves que envíe al laboratorio, llegaron a aislar Haemophilus hasta del corazón, brotes que cursaban con una alta mortandad, caídas de postura muy marcadas que nunca se volvieron a recuperar.
Encontré la solución en mi granja y las que asesoro, implementado un plan de vacuna, que paso a explicar, me refiero exclusivamente a las vacunas contra Coriza.
Dejo constancia que opino como Veterinario y productor independiente, no tengo compromisos comerciales
A las 5 - 6 semanas de vida por via intramuscular ( muslo ) sugiero inyectar 0,5 cc de vacuna con cepas de Haemophilus paragallinarum, cepa W serotipos A y cepa Modesto serotipo C += 10(8.3) UFC de cada serotipo, en excipiente de hidróxido de aluminio ( aquí la comercializa Lab. Merial ).
A las 15 semanas la misma vacuna pero en solución oleosa, vía intramuscular ( pechuga ), siempre sola .
En algunas granjas hice una primo vacunación a las 5 semanas y repetí a los 21 días, en hidróxido de aluminio, la última vacuna a las 16 semanas, oleosa.
Los primeros lotes que implemente esta vacuna aparecieron algunos animales con cuadros de coriza, se las trato individualmente con buena respuesta, los lotes siguientes fue cada vez menor y al cabo de un año en estas granjas superamos el problema, este trabajo lo estoy haciendo hace más de 10 años.
Como referencia les comento que el mes pasado en una granja que me consultaron encontré tres galpones, sobre ocho, con Coriza Infecciosa, casualidad en estos galpones no se aplico la vacuna que recomiendo, mientras que en los otros que si siguieron con el plan no hubo ningún problema.
Saludo cordialmente.
Dr Fernando Navarro
Jorge Abel Alonso
Jorge Abel Alonso
Técnico Agropecuario
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08/06/2016 | Saludo con afecto al Dr. Fernando Navarro, coincido con su tratamiento sobre la patología, y manifiesto que, hace años unos más de los indicados pos él, en la Asociación de Aves,conejos y avejas aprendimos con los Ingenieros Agronomos Magaldi y Filipetti ese tratamiento. Un abrazo jorge abel alonso Técnico Agropecuario Perito Avicola.
Horacio Raúl Terzolo
Horacio Raúl Terzolo
Médico Veterinario
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08/06/2016 | Estimados Dr. Fernando Navarro y Jorge Abel Alonso:
Muchas gracias por compartir con todos los colegas estos útiles y prácticos consejos.
En nuestra zona tenemos cepas de las serovariedades A, B y C. Sabemos que la cepa Modesto (C) no protege contra B, de modo que la cepa W (A) seguramente expresa inmunidad cruzada entre A y B, pues de otro modo no sería explicable semejante grado de protección durante todos estos años. Sería interesante que colegas del Laboratorio Merial (Merck, Sharp & Dohme) pudieran explicarnos o aclararnos este concepto.
Un cordial saludo,
Dr. Horacio Raúl Terzolo
Jorge Abel Alonso
Jorge Abel Alonso
Técnico Agropecuario
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09/06/2016 | Saludo con mucho afecto al Dr. Horacio Raúl Terzolo, los antiguos pioneros sobre avicultura, nos dejaron un positivo saber sobre el gallinero, sus componentes aves, y lo moderno la incubación, descuidándose el tesoro de planteles autóctonos, su árbol genealógico, que existía en las escuelas del Ministerio de Agricultura, en diversas Instituciones Avícolas y entre productores a lo largo y ancho del país,cosa que se ha perdido, pero el tesoro mayor perdido son las razas y su diversidad. Con ello se fue la investigación en la cárnica, doble propósito carne- huevo, y por sobre todo el manejo de los gallineros, razas, higiene, sanidad, alimentación. No es lo mismo ver in situ a los animales en la diversidad de razas, a estar manejando sistemáticamente un ave con sólo un destino final. Tiempo, producción kilaje y costo; dejando en el camino y en el olvido las razas nacionales, que muchísimo se puede hacer y obtener de ellas, no digo que es tarde, sino que debemos recuperar la confianza y ponernos a trabajar para una mejor alimentación poblacional e ir creando un fuerte mercado productivo. Un Abrazo Doctores Terzolo y Yosef Huberman. jorge abel alonso Técnico Agropecuario- Perito Avicola
Horacio Raúl Terzolo
Horacio Raúl Terzolo
Médico Veterinario
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09/06/2016 | Estimado Jorge Abel Alonso:
Gracias por sus comentarios.
Realmente es necesario que se conserve el material genético de razas adaptadas a las regiones pues éstas confieren rusticidad y podrían ser utilizadas para cruzas para obtener líneas adaptadas para pequeños productores o inclusive proveer material genético, quizás con resistencia a determinadas enfermedades.
Para ello en nuestro país, Argentina, cabe mencionar al Dr. Oscar García Trevín, es un pionero en estos estudios de aplicación práctica.
Un cordial saludo,
Dr. Horacio Raúl Terzolo
María Luciana Cigoy
María Luciana Cigoy
Biólogo
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10/06/2016 | Muchas gracias a todos por sus comentarios y por participar en este foro. Concuerdo con Jorge Abel Alonso en la importancia de la conservación del acervo genético autóctono no solo como material de investigación para lograr por ejemplo cruzas mas resistentes o mejor adaptadas a condiciones ambientales regionales, sino, y como principal objetivo, a los fines de conservar parte de nuestro patrimonio. Esto se hace en muchos otros sectores como por ejemplo con semillas o incluso variedades de papa nacionales, dado que la conservación de un pool genético rico en diversidad nos abre las puertas para encontrar soluciones a problemáticas locales, conocer, investigar y por qué no, ofrecer un producto con características propias y representativas de nuestras comunidades.
Jorge Abel Alonso
Jorge Abel Alonso
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10/06/2016 | Estimado Investigador Yosef Huberman, hace muchos años se utilizaba para Coriza Infecciosa dentro de la bateria contra la infección el permanganato de potasio, elemento que me consta por haber manejado, lo que ocurre es que debemos practicar una buena higiene y por sobre todo la dosificación exacta. Que le parece a usted, sobre mi indicación, y no es que sea demasiado tóxico, si se emplea bien dosificcado. Un abrazo jorge abel alonso Técnico Agropecuario Perito Avicola
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La Coriza Infecciosa es una enfermedad bacteriana muy contagiosa producida por Avibacterium paragallinarum. Afecta el tracto respiratorio superior de pollos y gallinas (Gallus gallus) y también se ha aislado de codornices y psitácidos. Son susceptibles de padecerla aves de todas las edades. Aunque la enfermedad es muy conocida en gallinas, muchas veces su presencia pasa desapercibida en pollos de engorde infectados subclínicamente, porque los métodos bacteriológicos usuales no siempre detectan a esta bacteria. Por otro lado, es importante diferenciarla de otra enfermedad conocida como “coriza de los pavos”, que es totalmente distinta y está causada por una bacteria diferente: Bordetela avium.
Pérdidas productivas
Presenta amplia distribución mundial y se encuentra principalmente en países con producción intensiva, pues el hacinamiento y el estrés de estos sistemas de crianza incrementan la susceptibilidad de las aves y el contagio. Produce importantes pérdidas económicas debido a una considerable reducción de la producción de huevos (hasta un 40%) en gallinas ponedoras o reproductoras después de que alcanzan su pico de postura; al retraso del crecimiento y pérdida de peso en pollos de engorde (ocasionado por la diarrea y la reducción del consumo de agua y alimento); y al incremento del número de pollos descartados en el matadero por muerte por asfixia antes de ser colgados en el gancho y, a veces, por lesiones de dermatitis y celulitis.
Patogenicidad y virulencia de Avibacterium paragallinarum
Los antígenos hemoaglutinantes (hemoaglutininas) de Avibacterium paragallinarum son las estructuras principalmente relacionadas con su antigenicidad, patogenicidad e inmunogenicidad. Estos antígenos hemoaglutinantes bacterianos constituyen las adhesinas que permiten la adhesión de la bacteria a estructuras en la superficie celular de la mucosa y son consideradas necesarias para la infección de las células epiteliales de la mucosa del tracto respiratorio. Por lo tanto, la protección activa del ave infectada depende principalmente de la presencia de anticuerpos humorales inhibidores de las hemoaglutininas, debido a su acción neutralizante de la adherencia. Se han descripto otros factores de virulencia, entre ellos se destaca la cápsula de cepas causantes de septicemia que podría actuar inhibiendo la fagocitosis y permitiendo la distribución tisular de la bacteria.
Duración de la enfermedad
Cuando la infección no está asociada con otros agentes infecciosos, presenta un período de incubación corto (variable entre 1 a 3 días) que se caracteriza por una alta morbilidad y baja mortalidad. En estos casos los síntomas persisten durante 3 a 7 días, aunque también puede cursar de forma asintomática o por el contrario producir septicemia y muerte si las cepas involucradas son muy patógenas. Sin embargo, cuando se asocian otros agentes bacterianos o víricos el curso de la enfermedad se prolonga durante varias semanas (Gráfico 1).
Síntomas y lesiones
Los signos clínicos incluyen descarga nasal, inflamación facial con notable hinchazón de la cara, lagrimeo, anorexia, diarrea y también se puede escuchar un ronquido o estertor traqueal cuando las aves tienen afectado el tracto respiratorio inferior. La inflamación de los barbillones es muy poco frecuente aunque puede manifestarse en gallos.
Las aves enfermas, según sus signos clínicos y lesiones de la cabeza, pueden ser clasificadas en cuatro grados: Grado 1 (leve conjuntivitis); Grado 2 (hinchazón de zona periorbital y senos paranasales con o sin conjuntivitis o lagrimeo); Grado 3 (edema e hinchazón de zona periorbital y senos paranasales, sinusitis, secreción nasal y ocular, cierre parcial del ojo); Grado 4 (conjuntivitis con el ojo totalmente cerrado, abundante secreción nasal y ocular, párpados adheridos e hinchazón muy severa de zona periorbital y senos paranasales). Sólo se consideran enfermas aquellas aves con grados 2, 3 y 4 (Fotos 1, 2 y 3).
Foto 1: Grados de Coriza Infecciosa en aves inoculadas experimentalmente y observadas al 2° día post-infección.
A. Grado 0 (ave inferior) sin lesiones y Grado 1 (ave superior) con leve conjuntivitis.
B. Grado 2. Conjuntivitis con el ojo parcialmente cerrado e hinchazón de zona periorbital y senos paranasales.
C. Grado 3. Conjuntivitis con el ojo parcialmente cerrado, párpados no adheridos e hinchazón notable de la zona periorbital y senos paranasales.
D. Grado 4. Conjuntivitis con el ojo totalmente cerrado, párpados adheridos e hinchazón muy severa de la zona periorbital y senos paranasales.
Foto obtenida de: SORIANO VARAS, E.; TERZOLO, H.R. Epizootiología, prevención y control de coriza infecciosa. Epizootiology, prevention and control of infectious coryza. Veterinaria México 35 (3): 272, 2004.
Foto 2: Coriza Infecciosa en casos naturales de infección en gallinas. (A) A. Grado 2. Obsérvese la leve inflamación del seno infraorbitario y el abundante moco espeso al abrir el pico. (B) B. Grado 4. Obsérvese la grave hinchazón de la cara, los ojos cerrados con párpados adheridos, secreción nasal y ocular y moco en la cavidad bucal.
Foto 3: Coriza Infecciosa grado 4 en pollo de engorde o parrillero (broiler) de 35 días de vida inoculado experimentalmente y observado al 2° día post-infección. Obsérvese la severa hinchazón de la cara, secreción ocular, ojos cerrados con párpados adheridos e intensa inflamación de los párpados.
Enfermedades asociadas
Cuando la Coriza Infecciosa se encuentra asociada a otros agentes infecciosos víricos o bacterianos como el virus de la bronquitis infecciosa, Mycoplasma gallisepticum, Avibacterium gallinarum (antes denominada Pasteurella gallinarum), Escherichia coli, Salmonella spp. o Pasteurella multocida, la enfermedad se agrava y prolonga su curso denominándose “Coriza Infecciosa Complicada” (Gráfico 1).
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Gráfico 1. Gráfico comparativo de la producción y viabilidad esperadas para la línea Lohmann Brown Classic y las observadas en un severo brote de Coriza Infecciosa Complicada con asociación de Mycoplasma gallisepticum y parásitos intestinales, además de mal manejo de la granja y pobres condiciones de bioseguridad. Nótese que la viabilidad de las aves prácticamente no se ve afectada mientras que la postura lo hace de forma significativa. Obsérvese la pronunciada caída de la postura a partir de la semana 32 y la dificultad para mantener la producción de huevos luego de sucesivos tratamientos antibióticos (semanas 33, 34 y 35). A partir de la semana 46 se suspendió el suministro de alimento durante 5 días para producir un replume con ausencia total de producción, la misma se reinició a partir de la semana 51.
En pollos de engorde, puede causar un cuadro clínico descripto como “síndrome de la cabeza hinchada” en el cual Avibacterium paragallinarum se asocia a otros agentes infecciosos, como por ejemplo Escherichia coli, Bordetella avium, Mycoplasma gallisepticum y/o los virus de la Rinotraqueítis del Pavo (TRT) o de la bronquitis infecciosa, entre otros.
Las aves que sufren un cuadro complicado no se curan fácilmente y suelen permanecer con diversas secuelas, siendo común un aumento de la mortalidad y el descarte de un número importante de aves.
Vías de infección y persistencia del patógeno en las granjas
La bacteria no persiste mucho tiempo en el ambiente y por ello el principal reservorio de la infección lo constituyen aves que se han enfermado y, una vez curadas, no presentan ningún signo de la enfermedad pero continúan hospedando de forma crónica a Avibacterium paragallinarum. Estas aves portadoras permanecen aparentemente sanas por mucho tiempo pero infectan a nuevas aves jóvenes susceptibles que se introducen en las granjas. Por ello no se recomienda la crianza de aves en granjas con edades múltiples.
Además, este agente puede introducirse en granjas libres de Avibacterium paragallinarum por vía aérea. Por estas razones, son muy importantes las medidas de bioseguridad y la distancia entre las granjas para prevenir el ingreso del patógeno, ya que una vez presente en las instalaciones su erradicación es muy dificultosa, especialmente en granjas con edades múltiples.
Diagnóstico
El diagnóstico clínico de coriza resulta relativamente fácil para el veterinario cuando la presentación es clásica y no se complica con agentes causales de otras enfermedades. Sin embargo, aún en estos casos es muy importante el envío de muestras al laboratorio para confirmar el diagnóstico y definir con certeza el grupo serológico actuante, e incluso conservar cepas que eventualmente puedan utilizarse en vacunas adaptadas a la región geográfica afectada. A continuación se detalla la forma adecuada y práctica para tomar las muestras en las granjas y remitirlas al laboratorio, utilizando la propiedad de la bacteria para resistir la congelación sin necesidad de disponer de ningún medio de transporte. Además se incluyen técnicas específicas de laboratorio que permiten obtener abundante desarrollo, en comparación con otras técnicas de bacteriología clásica.
Muestras para diagnóstico
Cuando se observan signos clínicos de Coriza Infecciosa en la granja, se recomienda enviar a un laboratorio de diagnóstico entre tres y cinco cabezas seleccionadas recientemente de aves con signos agudos de la enfermedad sin tratamiento antibiótico. Es importante que las cabezas se envíen congeladas de modo tal que permanezcan en ese estado durante todo su transporte y hasta llegar al laboratorio.
El aislamiento bacteriano se realiza a partir de muestras de moco sinusal. Para ello se debe cauterizar la piel de la región infraorbital mediante una espátula metálica que se calienta al rojo vivo con un mechero Bunsen y luego se practica una incisión de la piel sobre el seno infraorbitario. Posteriormente se separa la piel en la zona de la incisión y se introduce un hisopo estéril (Foto 4), previamente humedecido con un caldo nutritivo o con una solución tamponada de fosfatos a pH neutro o ligeramente alcalino (pH 7,2 - 7,4). Otra técnica de muestreo consiste en cortar el pico superior detrás de los orificios nasales y mediante un hisopo humedecido, tal como se indicó arriba, se recolecta el moco directamente del interior de los cornetes nasales. Además, en casos de septicemia es posible aislar esta bacteria a partir de cultivos de órganos internos, tales como pulmones, sacos aéreos, hígados y bazos; en casos agudos se ha aislado incluso del interior de los globos oculares. Tanto las cabezas como los órganos pueden transportarse congelados mediante la utilización de nieve carbónica o hielo seco.
Foto 4: Toma de muestra con hisopo del interior del seno infraorbitario de un pollo de engorde o parrillero (broiler). Previamente al corte se ha cauterizado la piel para evitar la contaminación de la muestra.
Aislamiento de Avibacterium paragallinarum
El hisopo se puede sembrar sobre placas con agares nutritivos con el agregado de sangre sin hemolizar y con el cultivo en conjunto con una cepa nodriza de Staphylococcus aureus o bien, sobre agar chocolate o agar con sangre equina hemolizada, que no requieren el agregado de una cepa nodriza. La incubación se realiza a 37°C durante 48 horas bajo una atmósfera microaerofílica, que puede obtenerse mediante el clásico método de incubación de las placas con vela en un recipiente herméticamente cerrado, o usando los distintos sobres o gases comerciales disponibles para atmósferas microaerofílicas para bacterias del género Campylobacter. Como puede observarse utilizando agar sangre sin hemolizar (Foto 5) Avibacterium paragallinarum crece muy débilmente alrededor de las colonias nodrizas (fenómeno denominado satelitismo) y sólo dentro del área de la hemólisis producida por la cepa nodriza. En cambio, utilizando agar con el agregado de sangre lacada o lisada, Avibacterium paragallinarum desarrolla colonias grandes y en forma abundante, cubriendo toda la placa de agar y sin depender de la cepa nodriza (Foto 6).
Foto 5: Desarrollo de Avibacterium paragallinarum sobre agar Columbia con agregado de 7% (v/v) de sangre bovina sin hemolizar luego de 2 días de incubación a 37°C. Avibacterium paragallinarum sólo desarrolla alrededor de las colonias de Staphylococcus aureus (satelitismo) y dentro de la zona de hemólisis (flechas).
Foto 6: Abundante desarrollo de colonias de Avibacterium paragallinarum en cultivo puro después de 2 días de incubación a 37°C en agar Columbia con un agregado de 7% (v/v) de sangre equina hemolizada en baño maría a 56°C durante 35 minutos. Avibacterium paragallinarum desarrolla en toda la extensión de la placa como colonias mucoides y brillantes.
Serogrupos y pruebas serológicas
Según el esquema de Page, Avibacterium paragallinarum se clasifica en tres serogrupos denominados A, B y C. Actualmente mediante el esquema de Kume modificado por Blackall se reconocen nueve serovariedades distribuidas en los tres serogrupos: A-1, A-2, A-3, A-4, B-1, C-1, C-2, C-3 y C-4.
Se han descripto varias pruebas serológicas para la detección de anticuerpos contra Avibacterium paragallinarum en las aves: prueba de inhibición de la hemoaglutinación (HI), precipitación en gel, aglutinación en placa, aglutinación en látex y ELISA. La prueba de HI con antisueros de conejo es utilizada rutinariamente para determinar el serotipo circulante de las cepas aisladas en cada región. De este modo se puede establecer qué serogrupo está presente en un brote y, en consecuencia, definir qué vacuna se debe aplicar.
Vacunación
En la actualidad se emplean bacterinas o vacunas inactivadas bivalentes (serovariedades A-1 y C-1) o trivalentes (A-1, B-1 y C-2) según la incidencia de los serogrupos en las distintas regiones geográficas. Sin embargo, se han descripto casos en los cuales las vacunas utilizadas no protegieron adecuadamente, como ocurrió con las cepas de la serovariedad B descriptas como “variables” y que poseen muy alta patogenicidad. Debido a ello, estas cepas tuvieron que adicionarse a la formulación estándar de algunas vacunas comercializadas en las regiones en donde se encuentran presentes. Esto ocurre porque cuando se utilizan vacunas basadas en antígenos muertos no existe protección cruzada entre los tres serogrupos y en algunos casos tampoco entre las 9 serovariedades, de modo que es necesario incluir aquellas serovariedades que estén presentes en la zona geográfica a la cual se destinan las vacunas. Por lo tanto, en ciertos casos, la aplicación de autovacunas o bacterinas autógenas que incluyen la cepa aislada de la granja es la única medida preventiva eficaz.
Las vacunas se inyectan a las aves durante la recría, usualmente antes de la postura y se recomienda vacunar por vía subcutánea en la región dorsal del cuello, en el área distal de la cabeza, aunque también pueden inocularse por vía intramuscular en la pechuga. La inmunización de las aves debe realizarse antes de las 20 semanas de vida, administrando dos dosis separadas por un intervalo de 3-4 semanas, recomendándose que la última dosis sea administrada unas 3 semanas antes del comienzo de la puesta de huevos. En zonas expuestas a la enfermedad, es recomendable aplicar una dosis inicial extra a las 5 semanas de vida. Sólo en casos de riesgo de brotes de la enfermedad se recomiendan las vacunaciones de refuerzo en gallinas ponedoras y reproductoras en postura. Por otro lado, para las gallinas replumadas es conveniente revacunar 10 días después de que haya finalizado el replume.
La protección completa de las gallinas se alcanza a partir de los 15-20 días después de la segunda dosis y dura entre 11 y 14 meses, de acuerdo con el tipo y calidad de adyuvante de la vacuna. En el mercado se dispone de vacunas con adyuvantes de gel de hidróxido de aluminio y otras con emulsiones oleosas, entre otras.
Los pollos de engorde sólo se vacunan excepcionalmente cuando se crían en zonas muy expuestas al contagio, administrando una sola dosis al primer día de vida o a los 15 o 20 días de vida.
Tratamiento
Se han empleado distintos quimioterapéuticos y antibióticos administrados en el agua de bebida, muchas veces combinados con tratamientos inyectables en las aves más afectadas. Dado que la difusión de la enfermedad suele ser lenta entre las hileras de jaulas, se debe inyectar y reinyectar a los animales que presentan síntomas y al mismo tiempo medicar en el agua o en el alimento. Algunos ejemplos serían el uso de enrofloxacina a razón de 10mg/kg de peso corporal o amoxicilina a razón de 20mg/kg durante por lo menos una semana. También se han utilizado las combinaciones de sulfacloropiridazina-trimetoprima y sulfadimetoxina-trimetoprima en el agua de bebida, pero su administración debe ser muy cuidadosa porque pueden causar lesiones renales en las aves.
Frecuentemente los casos de Coriza Infecciosa se complican con Mycoplasma spp.; en esos casos un ejemplo de tratamiento clásico y que aporta muy buenos resultados es el uso de estreptomicina a razón de 100 mg/kg de peso corporal, conjuntamente con tilosina (30 mg/kg), inyectando la combinación de ambos antibióticos por vía subcutánea. Otros tratamientos parenterales por vía subcutánea para casos no asociados a Mycoplasma spp. son enrofloxacina (20-25 mg/kg) o kanamicina (30 mg/kg) asociada con gentamicina (5-8 mg/kg).
Aunque estos tratamientos han dado resultados satisfactorios, se ha observado un incremento en la resistencia bacteriana. Por este motivo, y considerando que la susceptibilidad antimicrobiana es variable, lo más recomendable es realizar pruebas de sensibilidad a la cepa aislada para seleccionar el antimicrobiano más adecuado y definir estrategias de rotación de los medicamentos a utilizar. El uso indiscriminado y periódico de antimicrobianos sin la realización de pruebas para determinar la sensibilidad de las cepas presentes en la granja, promueve la resistencia de la bacteria a los antimicrobianos reduciendo el efecto del tratamiento, lo que además resulta en un gasto innecesario.
Fumigación
Adicionalmente es importante fumigar (con gota gruesa) con amonios cuaternarios para evitar el contagio por vía aerógena sobre los animales, realizando una pasada rápida 2 veces por día. Es importante resaltar que la fumigación sólo funciona como medida complementaria en aves vacunadas, pero su acción es de poca ayuda cuando las aves no se han inmunizado.
Debe considerarse que, después del tratamiento, la infección puede controlarse pero nunca se logra eliminar totalmente de la granja, siendo muy importantes los programas de bioseguridad y desinfección. Las aves que han enfermado, una vez recuperadas actúan como portadoras sanas, por lo que lo más recomendable es tratarlas en primera instancia, realizar pruebas de sensibilidad para futuros tratamientos en la granja y además realizar la inmunización de todas las nuevas aves que ingresen al establecimiento afectado.
Bibliografía
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TERZOLO, H.R.; PAOLICCHI, F.A.; SANDOVAL, V.E.; BLACKALL, P.J.; YAMAGUCHI, T.; IRITANI, Y. Characterization of isolates of Haemophilus paragallinarum from Argentina. Avian Diseases 37: 310-314, 1993.
Agradecimientos
Los autores agradecen al Dr. Fernando Navarro (Veterinaria Lazomar, Mar del Plata, Argentina) y al Dr. Bernardo Kojic Rousseil (Granja Don Cosme, Buenos Aires, Argentina), por sus aportes y comentarios técnicos.
Imágenes cedidas por los autores
Artículo publicado en: Albéitar N°179 página 26 y Albéitar N°180 páginas 16-17(2014).
Autor/es
María Luciana Cigoy
Licenciada en Ciencias Biológicas en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Trabajó en el Laboratorio de Bacteriología, Grupo Sanidad Animal, Área de Producción Animal, INTA Balcarce (2007 a 2014), donde realizó su Tesis de Grado sobre Tecnología IgY aplicada a Salmonella Enteritidis y su Doctorado mediante una beca de la CIC. Trabajó en investigaciones sobre otras enfermedades aviares bacterianas. Participó en distintos proyectos de investigación nacional e internacional. Está finalizando su Doctorado en la Universidad Nacional de Buenos Aires sobre Coriza Infecciosa en pollos de engorde
Siguiendo
Yosef Huberman
Biólogo. Egresó de la Facultad de biología de la Universidad de Tel Aviv. Doctorado en Ciencias Animal en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Desde 2002 trabaja en el Laboratorio de Bacteriología (Grupo de Sanidad Animal, Producción Animal, EAA Balcarce, INTA) sobre enfermedades bacterianas de las aves: Salmonella sp., Pasteurella multocida y Avibacterium paragallinarum entre otras. Investiga con universidades nacionales y con laboratorios nacionales e internacionales. Desde 2014 es presidente del CICUAE INTA CeRBAS.
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Horacio Raúl Terzolo
Médico Veterinario de la Facultad de Agronomía y Veterinaria (UBA), PhD. en Bacteriología Veterinaria en la Universidad de Edimburgo, Escocia. Fue asesor técnico de empresas elaboradoras de productos para Sanidad Avícola y trabajó en el Laboratorio de Bacteriología, Grupo de Sanidad Animal, Área de Producción Animal, EAA Balcarce, INTA (1974-2014). Coordinador Nacional del Proyecto de Investigación del INTA sobre “Enfermedades de la Producción Aviar” (2006-2009) y renovado (2010-2012). En su exitosa carrera profesional realizó investigaciones conjuntas con universidades de varios países.
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Jorge Abel Alonso
Jorge Abel Alonso
Técnico Agropecuario
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05/06/2016 | Estimado Alfonso CAICONTE, agradezco su interés por seguir mi camino, y al mismo tiempo le reconozco su trabajo sobre Coriza Infecciosa, también le agrego que, para desinfectar a las aves es importante en el agua de beber colocar Permanganato de Potasio, es de color morado, coloque dos comprimidos por litro de agua hervida, dejar enfriar y colocar en el agua de beber dos cucharadas soperas por dos litros de agua. Un abrazo y continúe en su labor, el avicultor tiene un camino muy largo por recorrer para lograr un mejor producto para la comunidad. Un abrazo jorge abel alonso Perito Avicultor - Técnico Agropecuario en la República Argentina
Ing. Carlos Enrique Ortiz Uribe
Ing. Carlos Enrique Ortiz Uribe
Ingeniero Agronomo Fitotecnista
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05/06/2016 | Oigan no esperame el permanganato de potasio ya esta prohibido por su alta toxicidad mejor usar dióxido de cloro 8mls por litio de agua este dióxido se utiliza para potabilizar agua de consumo humano. El dióxido de cloro es el segundo mejor desinfectante después del ozono
Jorge Abel Alonso
Jorge Abel Alonso
Técnico Agropecuario
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06/06/2016 | Saludo con afecto al Investigador del INTA en ciencias animales Dr. Josef Huberman, y agradezco su seguimiento, un abrazo jorge abel alonso Técnico Agropecuario - Perito Avicola.
Fernando R. Navarro
Fernando R. Navarro
Dr. en Ciencias Veterinarias
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07/06/2016 | Coriza infecciosa
07-06-16. / Les cuento mi experiencia con esta enfermedad, en una oportunidad el Laboratorio Pfizer organizo una mesa redonda con profesionales dedicados a la avicultura, traían un técnico de renombre para discutir sobre enfermedades avícolas, lamentablemente no recuerdo su nombre, ( hace más de 30 años), cuando tuve oportunidad le pregunté sobre Coriza, él con mucha tranquilidad, me dijo que era una enfermedad de sucios, me sentí como un pollo mojado, y me hice chiquito en la silla.
Estoy convencido que fue una exageración del profesor, pero me puso en la senda de exigir la mayor higiene posible. De cualquier manera, en las granjas de múltiples edades, el problema persiste y en los momentos de mayor estrés, hace su manifestación.
En cuadros agudos, hay distintas alternativas de antibióticos, y en todos los casos, hago fumigar con algún desinfectante, el que mejor resultado me dió siempre fue el formol de 40 vl. al 5 %, hacer una pasada a paso de hombre sobre la cabeza de las aves, 2 veces por día hasta que desaparezcan los síntomas ( actualmente esta prohibido el uso del formol ), también se puede hacer con amonio cuaternario o una solución yodada,.
En esta zona Mar del Plata , Argentina, muy lluvioso, húmedo y frío, granjas de múltiples edades, la Coriza es una amenaza constante, el Dr Horacio Terzolo conjuntamente con el Dr Yossi Huberman, de aves que envíe al laboratorio, llegaron a aislar Haemophilus hasta del corazón, brotes que cursaban con una alta mortandad, caídas de postura muy marcadas que nunca se volvieron a recuperar.
Encontré la solución en mi granja y las que asesoro, implementado un plan de vacuna, que paso a explicar, me refiero exclusivamente a las vacunas contra Coriza.
Dejo constancia que opino como Veterinario y productor independiente, no tengo compromisos comerciales
A las 5 - 6 semanas de vida por via intramuscular ( muslo ) sugiero inyectar 0,5 cc de vacuna con cepas de Haemophilus paragallinarum, cepa W serotipos A y cepa Modesto serotipo C += 10(8.3) UFC de cada serotipo, en excipiente de hidróxido de aluminio ( aquí la comercializa Lab. Merial ).
A las 15 semanas la misma vacuna pero en solución oleosa, vía intramuscular ( pechuga ), siempre sola .
En algunas granjas hice una primo vacunación a las 5 semanas y repetí a los 21 días, en hidróxido de aluminio, la última vacuna a las 16 semanas, oleosa.
Los primeros lotes que implemente esta vacuna aparecieron algunos animales con cuadros de coriza, se las trato individualmente con buena respuesta, los lotes siguientes fue cada vez menor y al cabo de un año en estas granjas superamos el problema, este trabajo lo estoy haciendo hace más de 10 años.
Como referencia les comento que el mes pasado en una granja que me consultaron encontré tres galpones, sobre ocho, con Coriza Infecciosa, casualidad en estos galpones no se aplico la vacuna que recomiendo, mientras que en los otros que si siguieron con el plan no hubo ningún problema.
Saludo cordialmente.
Dr Fernando Navarro
Jorge Abel Alonso
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Técnico Agropecuario
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08/06/2016 | Saludo con afecto al Dr. Fernando Navarro, coincido con su tratamiento sobre la patología, y manifiesto que, hace años unos más de los indicados pos él, en la Asociación de Aves,conejos y avejas aprendimos con los Ingenieros Agronomos Magaldi y Filipetti ese tratamiento. Un abrazo jorge abel alonso Técnico Agropecuario Perito Avicola.
Horacio Raúl Terzolo
Horacio Raúl Terzolo
Médico Veterinario
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08/06/2016 | Estimados Dr. Fernando Navarro y Jorge Abel Alonso:
Muchas gracias por compartir con todos los colegas estos útiles y prácticos consejos.
En nuestra zona tenemos cepas de las serovariedades A, B y C. Sabemos que la cepa Modesto (C) no protege contra B, de modo que la cepa W (A) seguramente expresa inmunidad cruzada entre A y B, pues de otro modo no sería explicable semejante grado de protección durante todos estos años. Sería interesante que colegas del Laboratorio Merial (Merck, Sharp & Dohme) pudieran explicarnos o aclararnos este concepto.
Un cordial saludo,
Dr. Horacio Raúl Terzolo
Jorge Abel Alonso
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Técnico Agropecuario
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09/06/2016 | Saludo con mucho afecto al Dr. Horacio Raúl Terzolo, los antiguos pioneros sobre avicultura, nos dejaron un positivo saber sobre el gallinero, sus componentes aves, y lo moderno la incubación, descuidándose el tesoro de planteles autóctonos, su árbol genealógico, que existía en las escuelas del Ministerio de Agricultura, en diversas Instituciones Avícolas y entre productores a lo largo y ancho del país,cosa que se ha perdido, pero el tesoro mayor perdido son las razas y su diversidad. Con ello se fue la investigación en la cárnica, doble propósito carne- huevo, y por sobre todo el manejo de los gallineros, razas, higiene, sanidad, alimentación. No es lo mismo ver in situ a los animales en la diversidad de razas, a estar manejando sistemáticamente un ave con sólo un destino final. Tiempo, producción kilaje y costo; dejando en el camino y en el olvido las razas nacionales, que muchísimo se puede hacer y obtener de ellas, no digo que es tarde, sino que debemos recuperar la confianza y ponernos a trabajar para una mejor alimentación poblacional e ir creando un fuerte mercado productivo. Un Abrazo Doctores Terzolo y Yosef Huberman. jorge abel alonso Técnico Agropecuario- Perito Avicola
Horacio Raúl Terzolo
Horacio Raúl Terzolo
Médico Veterinario
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09/06/2016 | Estimado Jorge Abel Alonso:
Gracias por sus comentarios.
Realmente es necesario que se conserve el material genético de razas adaptadas a las regiones pues éstas confieren rusticidad y podrían ser utilizadas para cruzas para obtener líneas adaptadas para pequeños productores o inclusive proveer material genético, quizás con resistencia a determinadas enfermedades.
Para ello en nuestro país, Argentina, cabe mencionar al Dr. Oscar García Trevín, es un pionero en estos estudios de aplicación práctica.
Un cordial saludo,
Dr. Horacio Raúl Terzolo
María Luciana Cigoy
María Luciana Cigoy
Biólogo
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10/06/2016 | Muchas gracias a todos por sus comentarios y por participar en este foro. Concuerdo con Jorge Abel Alonso en la importancia de la conservación del acervo genético autóctono no solo como material de investigación para lograr por ejemplo cruzas mas resistentes o mejor adaptadas a condiciones ambientales regionales, sino, y como principal objetivo, a los fines de conservar parte de nuestro patrimonio. Esto se hace en muchos otros sectores como por ejemplo con semillas o incluso variedades de papa nacionales, dado que la conservación de un pool genético rico en diversidad nos abre las puertas para encontrar soluciones a problemáticas locales, conocer, investigar y por qué no, ofrecer un producto con características propias y representativas de nuestras comunidades.
Jorge Abel Alonso
Jorge Abel Alonso
Técnico Agropecuario
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10/06/2016 | Estimado Investigador Yosef Huberman, hace muchos años se utilizaba para Coriza Infecciosa dentro de la bateria contra la infección el permanganato de potasio, elemento que me consta por haber manejado, lo que ocurre es que debemos practicar una buena higiene y por sobre todo la dosificación exacta. Que le parece a usted, sobre mi indicación, y no es que sea demasiado tóxico, si se emplea bien dosificcado. Un abrazo jorge abel alonso Técnico Agropecuario Perito Avicola
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